lunes, 16 de febrero de 2026

Objetivos y métodos del historiador médico. Los testimonios del pasado. Fuentes, ciencias auxiliares de la historia, primeros historiadores de la medicina. Ética y responsabilidad en los tiempos históricos. Roberto Keklikian y Gisela de Grandis

Reflexiones sobre la Historia de la Medicina

Roberto Keklikian y Gisela de Grandis

Capítulo 1 (Segunda Parte)

 

Objetivos y métodos del historiador médico. Los testimonios del pasado. Fuentes, ciencias auxiliares de la historia, primeros historiadores de la medicina. Ética y responsabilidad en los tiempos históricos

 

Objetivos y métodos del historiador médico

Un historiador médico tiene como desafío combinar el contexto de la historia en general con lo ocurrido en cada época en el ámbito de la salud. Entre sus principales objetivos podemos mencionar:

1. Correlacionar la evolución del conocimiento en general con el de la práctica médica en particular

2. Explicar cómo surgieron los hospitales, los sistemas de salud, las políticas sanitarias y las profesiones médicas, reflexionando sobre cómo estas transformaciones influyen en la práctica actual y en su posible futuro

3. Interpretar cómo sociedades pasadas enfrentaron enfermedades y epidemias en el contexto de los factores sociales, económicos, culturales y políticos de cada época.

4. Integrar la perspectiva humanística, entendiendo cómo vivían, sufrían y eran asistidos los pacientes en los distintos momentos históricos.

5. Reflexionar al estudiar hechos y biografías sobre las controversias, errores y aciertos que los acompañaron, debatiendo y jerarquizando los límites éticos de la medicina y la responsabilidad profesional.

 

Métodos del historiador médico

El historiador médico utiliza el mismo método científico de la historia general, focalizado a las características de la medicina como ciencia y práctica social en cada época.

Destacamos el método analítico–sintético que implica:

  • Análisis heurístico (búsqueda de datos historicos)
  • Hermenéutica (interpretación de lo encontrado)

Analiza en forma detallada de los hechos (sociales, biológicos, culturales), y elabora una síntesis para dar una explicación histórica.

Este método utiliza herramientas complementarias:

·        Cronológica (ordena en forma temporal)

·        Geográfica (registra el impacto del lugar en la salud)

  • Etnográfica (relaciona la medicina con cada contexto socio cultural)

 

Los testimonios del pasado. Fuentes, ciencias auxiliares de la historia, primeros historiadores de la medicina.

 

Los testimonios del pasado

Los testimonios son las huellas de la actividad humana que permiten reconstruir hechos anteriores. Pueden ser objetos, restos materiales, documentos, imágenes, sonidos, construcciones, etc.
Un testimonio cuando el historiador lo analiza con ayuda de otras ciencias auxiliares de la historia se convierte en fuente histórica. Por ejemplo, un papiro o un instrumental médico son solo testimonios; pero al analizarlos científicamente (ej. su contenido, estructura, técnica, material, procedencia), se vuelven fuentes.

Fuentes de la historia

Las fuentes de la historia se clasifican en:

  • Fuentes primarias: que son los documentos escritos, materiales culturales (cerámicas, armas, esculturas, arte), materiales biológicos (fósiles, restos humanos), construcciones, testimonios orales, imágenes y registros sonoros producidos en la época estudiada.
  • Fuentes secundarias: son las interpretaciones posteriores realizadas por historiadores a partir de las fuentes primarias que integran elementos tales como la situación sociopolítica, las condiciones epidemiológicas, la  ccultura médica dominante y las biografías de médicos relevantes

Nos dice Laín Entralgo: “…la biografía del médico influye en sus descubrimientos y debe ser considerada en la interpretación…”

 

Ciencias auxiliares de la historia

Son las disciplinas que apoyan al historiador sumando métodos y conocimientos especializados. Entre ellas podemos destacar:

Arqueología: estudia restos materiales de sociedades pasadas.

Epigrafía: analiza inscripciones antiguas en piedra u otros soportes.

Paleografía: estudia las antiguas formas de escritura y soportes.

Numismática: estudia monedas y medallas.

Antropología: comprende la cultura y costumbres de sociedades humanas.

Filosofía: permite comprender el pensamiento y la mentalidad histórica.

RECORDEMOS: las ciencias auxiliares de la historia ayudan a interpretar los testimonios y convertirlos en fuentes históricas.

 

Los primeros historiadores de la medicina

Entre ellos podemos mencionar a:

Cronistas y compiladores antiguos: si bien no podemos considerarlos “historiadores” antes de la medicina científica formal, culturas de Mesopotamia, Egipto, India y China dejaron registros médicos como el Papiro de Ebers, textos ayurvédicos, chinos, etc. que hoy constituyen fuentes primarias para la historia de la medicina.

Hipócrates: Padre de la medicina fue una de las primeras figuras en dejar textos sistemáticos sobre enfermedad, tratamiento y método clínico.


Galeno: Autor de gran cantidad de escritos que dominaron la medicina durante siglos. Describió funciones fisiológicas y recopiló los conocimientos de los médicos griegos.



Islámicos de la Edad Media: se destacan Avicena, Abulcasis, Avenzoar, Ibn Nafis, y Averroes, quienes sistematizaron y comentaron la tradición médica grecorromana.

Son fundamentales porque preservaron, ampliaron y criticaron saberes médicos antiguos.

 

Ética médica, responsabilidad y límites

La buena práctica médica en el tiempo y los errores en el juicio retrospectivo (hindsight bias)

La ética médica no puede comprenderse fuera de su contexto histórico. La coevolución entre conocimientos científicos, valores sociales y responsabilidades profesionales han determinado estándares de racionalidad y moralidad disponibles en cada tiempo que difieren de los actuales. La historia de los médicos debe ser juzgada en el contexto de la época y el contexto en el que vivieron.

Lo que hoy puede parecernos un error grave, una omisión injustificable o incluso una conducta reprochable, fue en su tiempo una práctica aceptada, enseñada y, muchas veces, ejercida con convicción y buena fe.

Respecto de la responsabilidad profesional médica la obligación de medios, la exigencia de fundamento científico, el consentimiento informado de los pacientes y la evaluación sistemática de riesgos son claramente parte de la misma. Pero son conceptos relativamente recientes y pretender aplicarlos de manera retroactiva resultaría anacronismo moral y un error de valoración retrospectiva (hindsight bias): durante siglos la medicina se ejerció con escasas herramientas diagnósticas, sin métodos terapéuticos eficaces y con una comprensión limitada de los mecanismos de la enfermedad. La medicina no ha avanzado por “acumulación de certezas”, sino mediante conjeturas, refutaciones y reemplazos conceptuales. Lo que en una época fue considerado tratamiento de elección, en otra fue abandonado y, en algunos casos, condenado. Sin embargo, es un grave error de valoración retrospectiva invalidar la racionalidad de quienes actuaron en un determinado momento histórico conforme a lo que entonces se consideraba verdadero.

Si aceptamos que buena parte de nuestros conocimientos actuales serán revisados o descartados en el futuro —como ya ocurrió innumerables veces—, se impone una ética de la humildad. El médico no es el poseedor de verdades definitivas, sino un agente que decide y actúa en un marco de incertidumbre, guiado por el mejor conocimiento disponible en un momento dado.

La correcta valoración retrospectiva histórica y ética no estará en el error cometido, sino en cómo se erró en el contexto de las situaciones, conocimientos y medios con que se contaba en cada momento histórico y recordando el principio de “Primum non nocere”, máxima latina que significa “lo primero es no hacer daño” que se atribuye a Hipócrates. Este principio fundamental de la ética médica, a menudo atribuido a Hipócrates, ha estado vigente y debería haber sido respetado durante toda la historia de la medicina.



Periodos de la historia. Historia y prehistoria. Revoluciones técnicas y sus efectos sociales.

La historia se divide en grandes etapas que permiten comprender la evolución humana a través del tiempo.


Prehistoria (no existe le escritura)

Periodo desde la aparición de los primeros homínidos hasta la invención de la escritura (aprox. 3300 a. C.). Se basa en tradiciones orales y evidencia arqueológica.
Se subdivide en:

  • Paleolítico: cazadores-recolectores, herramientas rudimentarias.
  • Mesolítico: transición, herramientas más elaboradas.
  • Neolítico: agricultura, ganadería, sedentarismo.
  • Edad de los Metales: cobre, bronce y hierro, gran revolución técnica.

 

Edad Antigua

Inicia la Historia con la escritura. Se desarrollan las primeras civilizaciones (Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma).


Edad Media

Desde la caída del Imperio Romano (476 d. C.) hasta la caída de Constantinopla (1453).
Son sociedades feudales con expansión del cristianismo y del Islam.

Edad Moderna

Desde 1453 hasta la Revolución Francesa (1789). En ella ocurre el Renacimiento, la expansión marítima, y reformas religiosas.

Edad Contemporánea

Desde 1789 hasta la actualidad.
Revolución industrial, grandes guerras, globalización, era digital.
En ella las revoluciones tecnológicas transforman radicalmente la economía, la política y la organización social.

Revolución Industrial (siglos XVIII–XIX)

  • Mecanización de la producción (máquina de vapor, textiles, ferrocarril).
  • Migración del campo a la ciudad, surgimiento de trabajadores industriales urbanos.
  • Aumento de la producción y del comercio mundial.

Revoluciones científicas y tecnológicas del siglo XX

Incluyen la electrónica, la energía nuclear, la informática e Internet, aceleran el crecimiento económico, generan globalización, nuevas formas de comunicación y transformaciones laborales

Revoluciones tecnológicas de digitalización, tecnologías de información y comunicación (TIC), cultura de la convergencia e inteligencia artificial (IA).

Se producen cambios en el consumo y en los hábitos sociales. Se reformulan industrian completas y aparecen nuevas desigualdades y retos éticos. Se transforma profundamente la sociedad en producción, comunicación, economía, política y cultura.

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