Medicina
e Historia
A lo largo de la Historia de la Medicina es
sorprendente comprender que tanto los conocimientos y las verdades
provisionales de cada época se construyeron de modos muy diversos, particulares
y concordantes con los acontecimientos sociales de cada época. La Medicina no
fue entonces una ciencia que crecía aislada en búsqueda de prevenir y curar
enfermedades y de brindar mayor salud, sino que progreso de igual modo que lo
hace el conocimiento científico según la teoría del progreso científico en
Karl Popper que se conocería en el siglo XX. Para Popper y también para los
autores de esta obra es erronea la idea positivista que los conocimientos se
acumulan linealmente. En la Historia de la Medicina los conocimientos aceptados
en cada época evolucionaron en un modelo dinámico, crítico y fundamentalmente provisional.
Charles Sydney Burwell, Decano de la Harvard Medical
School entre 1935 y 1949, decía en su charla de bienvenida a los estudiantes:
"La mitad de lo que les vamos a enseñar
puede ser falso. Desafortunadamente, no sabemos qué mitad es"
Karl Popper desarrolló su teoría del conocimiento
científico desde fines de la década de 1920 y logra formularla de manera
sistemática en su obra fundamental en 1934: Logik der Forschung (La
lógica de la investigación científica). De ella resaltamos conceptos a
tener presentes cuando reflexionamos o abordamos el estudio de la Historia de
la Medicina:
·
El criterio de demarcación es la falsación (Popper plantea para distinguir ciencia de
pseudociencia que una teoría será científica si prohíbe ciertos hechos
posibles; si esos hechos ocurren, la teoría cae. De este modo rechaza al psicoanálisis,
al marxismo dogmático e incluso a la teoría de la relatividad de Einstein,
porque les critica que “pretenden explicar todo sin arriesgar nada”.
·
Las conjeturas y sus confirmaciones y refutaciones son la dinámica del
progreso científico (las
conjeturas son hipótesis audaces, explicaciones tentativas del mundo,
que no derivan necesariamente de la observación, sino también de la
creatividad, la imaginación y la capacidad teórica. Deben poder exponerse a refutaciones,
pruebas rigurosas que intenten demostrar que son falsas y una teoría será
científica solo si es falsable o sea poder ser refutada por la experiencia si
esto ocurriera).
- El
inductivismo por sí solo no construye conocimiento fiable (ninguna cantidad de
observaciones puede verificar definitivamente una teoría, pero una sola
observación puede refutarla)
- La
ciencia avanza eliminando errores (cada teoría refutada abrirá paso a otra
más robusta).
En 1959 esta obra alemana se traduce al inglés
como The Logic of Scientific Discovery, y se vuelve internacional su
influencia. En las décadas de 1960 y 1970 Popper amplía su teoría con la noción
de verosimilitud y el modelo de conjeturas y refutaciones.
Coincidimos con Popper en que “el
error no es un fracaso, sino el motor del conocimiento”. La medicina no
progreso por acumulación, sino por rupturas:
de la teoría humoral a la anatomo clínica, de esta a la bacteriología, luego a
la biomedicina molecular. Cada paradigma médico se volvió más falsable, más
preciso y exigente en sus predicciones. La Historia de la Medicina que sobre la
que aquí reflexionamos deja de ser una sucesión de “héroes” y se convirtió en
un proceso crítico, donde resultan apasionantes tanto los
descubrimientos como los momentos en que las teorías se pusieron a prueba y algunas
fueron reemplazadas por otras mejores.
Corrientes
historiográficas en la historia de la ciencia y la medicina
Entre las corrientes historiográficas generales
podemos destacar:
1. Positivismo: Originado en el Siglo
XIX nos explica el progreso de la medicina como lineal, acumulativo y universal.
Toma como ejes la cronología, las biografías y las historias institucionales.
2. Historia Internalista: Pone foco en
el contenido científico de la medicina: teorías, experimentos,
conceptos. No presta adecuada atención al contexto social en que ocurren los
hechos.
3. Historia Externalista: Esta corriente
surge como reacción a la internalista explicando la historia de la medicina a
partir de factores sociales, económicos, políticos e institucionales. Tiene
por debilidad que la Medicina no es un producto social evolutivo, no presta
adecuada atención a los científicos ni a los contenidos científicos.
Existen corrientes historiográficas originadas
en distintos países:
4. Escuela de los Annales: Fundada en
Francia en 1929 por Marc Bloch y Lucien Febvre, revolucionó la historiografía
al superar el enfoque político y positivista tradicional. Propone una
"historia total" e interdisciplinaria, enfocada en estructuras
económicas, sociales, geográficas y mentales, integrando otras ciencias
sociales y la larga duración de los periodos de tiempo y culturas analizados en
profundidad, prestando menor atención a los detalles técnicos de la ciencia.
5. Escuela germano‑americana: Basada en
la tradición alemana, pero desarrollada en Estados Unidos; su figura central es
Henry Sigerist. Enfatiza la relación entre medicina y sociedad
utilizando métodos rigurosos y una mirada crítica sobre el desarrollo médico. Considera
a la medicina como un fenómeno cultural y social, no solo científico.
6. Escuela Española: Representada por Pedro
Laín Entralgo, uno de los historiadores médicos más influyentes del siglo
XX. Integra filosofía, antropología y medicina promoviendo a la historia de
la medicina como disciplina formativa para el médico. Es de alto valor para
los autores de esta obra especialmente por su enfoque que destaca el
carácter humano y ético del saber médico.
Desde mediados del siglo XX surgen interesantes
enfoques historiográficos:
7. Historia social de la medicina: Examina
la medicina como una práctica social, con interés en la vida cotidiana, las
instituciones de salud, y las desigualdades. Se vincula con la escuela
germano-americana.
8. Historia cultural y del discurso: Pensadores
como Georges Canguilhem y Michel Foucault redefinieron la manera
de entender la historia de las ciencias biomédicas analizando cómo cambian
los conceptos de normalidad, enfermedad y salud. Se enfocaron en los
discursos, las instituciones y las prácticas de poder en medicina. Para
Foucault, la historia no avanza como un proceso continuo, lineal y
acumulativo, sino a través de quiebres, “cortes” o discontinuidades,
en concordancia con lo que hemos explicado de Popper. En lugar de buscar
continuidad, Foucault propone estudiar las “fisuras” donde el saber se
reorganiza y produce nuevas formas de pensamiento. La episteme es un
concepto clave en Foucault; es el marco profundo y oculto que estructura
cómo una sociedad, en una época dada, piensa, clasifica y ordena la
realidad, y define qué puede ser considerado verdadero. Foucault identificó tres
grandes epistemes en Occidente que significaron tres modos radicalmente
distintos de pensar: el Renacimiento, la Época clásica y la Modernidad.
9. Historia de paradigmas en salud: es
el estudio de los modelos explicativos que, en distintas épocas, han
definido cómo se entiende la salud y la enfermedad, cómo se investiga y cómo se
interviene a nivel individual y colectivo (mágico‑religioso, humoral,
miasmático, bacteriológico, biomédico, sociomédico, medicina basada en
evidencia). Analiza, compara e interpreta cómo surgieron estos paradigmas, qué
problemas resolvieron, por qué fueron reemplazados, cómo conviven paradigmas
distintos en una misma sociedad, y cómo influyen las condiciones económicas,
sociales, culturales y políticas.
10. Historia crítica de la medicina: Inspirada
por Kuhn y Popper, es aquella que representa el mayor interés de los
autores de esta obra señalado en nuestras consideraciones iniciales. Enfatiza
las rupturas, la falsación y el carácter provisional del conocimiento médico. Cuestiona
el mito del progreso lineal y acumulativo. Y fundamentalmente nos permite reflexionar
sobre el pasado aplicando sus enseñanzas en el presente y realizando miradas prospectivas
hacia el futuro que viviremos en Medicina.